Entre Baal y Yahveh Apuntes para una teología transcofecional
Esteban Arias Ardila
Introducción
La pregunta por lo ecuménico estará siempre rondando en las mentes de las personas que profesan una religión. Más específicamente pudiéramos preguntar ¿Qué es lo que concibo como ecuménico? ¿Qué es lo que mi Iglesia concibe como ecuménico? ¿Cuáles son las implicaciones de ser ecuménico o anti-ecuménico? Sería necesario entrar entonces a definir ecumenismo: la definición común dice que es la “Tendencia o movimiento que intenta la restauración de la unidad entre todas las iglesias cristianas”(1) y que “El ecumenismo se refiere a toda iniciativa que apunte a una mayor unidad o cooperación entre las confesiones cristianas. La búsqueda de la cooperación entre diferentes religiones, como entre las religiones abrahámicas: Judaísmo, Cristianismo e Islam se llama diálogo interreligioso”(2)
El Salmo 24, 1 dice que “de Jehová en la tierra la totalidad del mundo”. La expresión hebrea es "wmelohah tebel". Esta totalidad no excluye la diversidad por más que el salmo deje entrever un poder hegemónico. En el Nuevo Testamento ecumenismo, proviene de la palabra griega “oikouméne” que significa “mundo habitado” (Mateo 24:14)(3).Estas definiciones y aproximaciones nos dan una idea de ecumenismo que no se debe confundir con cincretismo(4). Según como se concibe popularmente el ecumenismo consistiría en buscar en las demás confesiones religiosas diferentes a la propia lo que es común para establecer un proceso de diálogo. Esa perspectiva, sin embargo estaría más acorde con una práctica sincretista pues de acuerdo con visiones más amplias a partir de los documentos citados, podríamos afirmar que el ecumenismo consistiría más bien en la búsqueda de identidades opuestas a la propia para establecer una aproximación que nos ayude a ampliar nuestros horizontes conceptuales.
Esta aproximación, sin embargo, requeriría de una afirmación de la identidad propia. Así las cosas, una verdadera identidad propia se compone de principios que están orientados por la defensa de la vida, la justicia y el respeto por la expresión de pensamientos y credos diferentes. La misión ecuménica consistiría entonces en la aproximación a las demás confesiones y culturas compartiendo estos principios sin importar los dioses de esas confesiones, culturas u orientaciones religiosas.
Parte de la tarea de un verdadero esfuerzo ecuménico es acercarse al texto de la Biblia de manera crítica. Por eso, en el presente escrito pretendo una aproximación a un paradigma en donde se nos presenta un ejemplo concreto de cómo ya en el Antiguo Testamento se concibe la proximidad a un dios diferente a Yahveh como una seria problemática que se asociaba con la falta de fidelidad, falta de identidad o idolatría que en muchas ocasiones, se castigaba con la muerte (Dt 13,6-9). Tomamos para este fin la problemática que se presenta en el contexto del ciclo de Elías en 1 de Reyes 18,21(5), al interior de los profetas anteriores, intentado contribuir de manera hermenéutica a la discusión en torno a los elementos necesarios para una práctica realmente ecuménica.
El punto de partida de la problemática en el AT
“Y se acercó Elías a todo el pueblo y dijo: ¿hasta cuándo estaréis cojeando sobre dos muletas? Si Yewah es Elohim seguidle; y si es Baal seguidle. Y el pueblo no le contestó”(6).
La profecía como eje crítico de la historia
La profecía contra Baal representa una parte de la profecía característica de los profetas anteriores: Podemos afirmar que dentro de los procesos históricos propios de los orígenes de Israel existe la profecía en el contexto de la conquista, inmigración o rebelión; de las tribus independientes o del tribalismo; de la monarquía y dentro de esta última, la profecía que intenta oponer yavismo a baalismo. Esta profecía se desarrolla en el contexto de los acuerdos políticos con pueblos extranjeros lo cual incluye importación de dioses y tendencias religiosas como las de Baal.
Estrechando los vínculos con Fenicia
En los tiempos de Elías/Eliseo reinaba sobre Israel Ajab, hijo de Omrí. Ajab, se casa con una princesa fenicia, hija del rey de Tiro: Jezabel... Reinó en Samaria 22 años (1 R 16,29). El matrimonio con Jezabel tuvo sus consecuencias intra-políticas, y sobre todo cúlticas. Ya Salomón había respetado la religión de sus súbditos pero solo había construido un altar a Baal fuera de la ciudad, mientras que Ajab edificó un templo, no un altar, a Baal en la ciudad de Samaria, y elevó el culto a Baal a religión de estado. La población cananea, estimulada por la reina Jezabel, prevalece sobre la población israelita/yahwista. Los profetas de Baal se sitúan frente a los profetas de Yahveh. La reina es partidaria de los primeros y perseguidora de los segundos, a quienes intentó exterminar, pero fueron defendidos por Abdías funcionario del Rey (1 R 18,3-4). De ahí el significado del nombre de Elías “mi único Dios-es-Yahveh”.
Elías será quien va a defender “a capa y espada” la causa de Yahveh. Se enfrentará a muerte con los profetas de Baal. En esta lucha sangrienta según algunos, se contraponen dos concepciones religiosas y vitales distintas: el yahwismo y el baalismo, pero según otros, “es improbable que la religión politeísta que representaba Jezabel la hubiera motivado a eliminar a los profetas de Yahveh a menos que estos representaran una amenaza política”. Este sería más bien un asunto del Yavismo profético a través de la pluma deuteronomista que culpó a Jezabel con una extrema exageración de la persecución de los profetas de Yahveh. Según esta interpretación, históricamente habría habido convivencia a nivel político y a nivel del profetismo, de tal manera que afirmar lo contrario, corresponde a una tendencia deuteronomista empeñada en demonizar a aquellas mujeres que poseían el poder.
La Identidad de Baal versus la identidad de Yahveh
Para poder comprender en qué consiste la diferencia entre Baal y yahveh y las razones históricas y teológicas por las cuales los reyes de la época y sus seguidores optaron por atribuir a Yahveh características de Baal presentaré a continuación algunos apuntes tanto etimológicos como semánticos en torno al nombre de estos dos dioses.
Baal
Palabra perteneciente a las más antiguas raíces del vocabulario semita y que significa principalmente "señor" o "dueño". Así en el idioma hebreo un hombre es llamado baal de una casa (Ex 22,7; Jc 19,22), de un campo (Jb 21,39), de ganado (Ex 21,28; Is 1,3), de riquezas (Qo 5,12) o inclusive de una esposa (Ex 21,3; cf. Gn 3,16). La posición de la mujer en el hogar oriental explica por qué ella nunca es llamada Ba`alah de su marido. De acuerdo con W. R. Smith, “el baal es un dios local el cual, a través de la fertilización de su propia región mediante manantiales y arroyos, llega a ser su legítimo dueño”. Otros sostienen que “el baal es el amo y señor del lugar y de todos los elementos que son causa de su fecundidad; es él quien da "pan, agua, lana, lino, aceite y bebidas" (Os 2,7); él es el principio viril de la vida y la reproducción en la naturaleza y de esta manera es en ocasiones honrado con actos de sensualidad”. De igual forma, “Es importante desde el punto de vista de la historia de las religiones, el paso de apelativo a nombre propio de una o más divinidades”.
“El acádigo bélu/béltu “señor, señora” constituye la base de donde se deriva bélu. “dominar, disponer”. El área de significado de bélu cubre también el significado del hebreo adon. El verbo, que en qal tiene siempre, excepto en tres ocasiones (Is 26,13; Jr.3,14; 31,32: “dominar”) el significado de casarse (referido al hombre), y en nifal ser tomado en matrimonio (Is 62,4). El objeto puede ser una mujer y sujeto es siempre Yahveh. “En el estado constructo plural unido a un nombre de ciudad, designa a los habitantes de esa ciudad lo cual está estrechamente relacionado con el significado base de poseedor de tierras o campos”. Cuando Baal aparece en el AT como designación divina se refiere, por lo general, al rival cananeo de Yahveh. En el panteón ugarítico Baal figura, junto a Él, como rey de los dioses; es venerado como dios de la fertilidad. Cuando él muere, herido por mot, el dios de la muerte, toda la naturaleza se marchita; cuando él vuelve a la vida, la naturaleza vuelve a reverdecer.
En el AT Baal aparece en tres ámbitos:
- En los libros narrativos, designa siempre a un lugar concreto: en diversos pasajes se habla de Baal peor venerado en un santuario en el monte Peor, frontera entre moabitas e israelitas (Nm 23,28). Se mecionan también Baal berit, Baal sebub, Baal Safón y Baal de Hermón.
- En los 20 casos en que la designación Baal aparece en los libros proféticos se distribuyen así: 13 casos corresponden a Jr, 6 casos en Oseas y 1 caso a Sofonías.Oseas y Jeremías continúan la batalla de Elías contra el culto a Baal.
- El tercer ámbito usan expresiones típicas para designar la apostasía a Yahveh como servir a los baales (Jue 2,11); ir tras los baales (Dt 4,3); prostituirse tras los baales (Jue 8,33).
El nombre divino de Baal en el Nuevo Testamento se trascribe como Beelzeboúl
(Mc 3,22) para referirse al príncipe de los demonios. Aquí adquiere ya una dimensión diferente en el sentido que se identifica con el propio Satanás pues ya no es el dios de la fertilidad sino el enemigo espiritual de los cristianos.
Yehwah
Para el estudio del nombre de Yahveh pudiéramos abordar aquellos artículos que nos remiten a la interpretación de textos bíblicos como Éxodo 3,1-1514, o desarrollar una aproximación más etimológica y semántica con la ayuda de diccionarios especializados. Trataremos de combinar estos dos tipos de acercamiento de forma resumida en lo que sigue.
El nombre veterotestamentario de Dios aparece sobre todo en la forma completa del tetragrama Yhwh y en los textos extrabíblicos anteriores al exilio aparece siempre así inscripción de Mesa, KAI N. 181, línea 18, y tomé de allí los objetos de Yahvé y los llevé ante Camos, del s. IX.
En base a consideraciones filológicas, y en razón de la transcripción griega hecha por los padres de la Iglesia, se ha concluido que la pronunciación original era Yahwae.
El Qere perpetuum (leído Yeowah en la edad media) o trasmitido por los masoretas, se formó al unirse las consonantes de hwhy con las vocales del vocablo Adonay “el señor”, empleado e la época posexílica en lugar del nombre divino adon o también cuando hwhy aparece junto a Adonay con las vocales de Elohim; la escritura más reciente presentada en BH3, se basa en la lectura aramea sema.
Algunos autores analizan el término como forma nominal; a esa explicación se opone la opinión de quienes lo consideran como una forma verbal en imperfecto lo cual se acerca mucho más a la forma normal de los nombres semíticos. Otros investigadores fortalecen esta idea afirmando que hay una raíz semítica noroccidental que se aproxima más que cualquier etimología árabe a esta región sinaítica de mediados del segundo milenio: se trata de la raíz documentada “hyh” y en el arameo “hwh” que significa “ser, llegar a ser, originar”. Debemos entonces limitarnos al modo qal, “el es, se manifiesta actuante”.
Yahveh es pues el Dios de los judíos antiguos que por haberlos sacado de Egipto de la opresión del Faraón, es identificado originalmente con el Dios que le da sentido a la existencia plena en la tierra de la promesa, muy diferente a Baal que en lugar de otorgar la tierra es quien se apodera de la misma a nombre de los reyes y opresores del pueblo.
¿Por qué cojean sobre dos muletas?
Además de Yehwah;, Elohim y Baal, el texto habla de fasah (cojear), sehifin (muletas) y halak (caminar, ir tras de). Cojear sobre muletas significa no estar bien parado(a), no permanecer firme en una opción. Infortunadamente la propuesta de Elías solo consistía en definir qué tipo de Dios había que seguir sin importar los procedimientos. Así como los seguidores de Baal habían perseguido para exterminar a los profetas de Baal, también Elías masacra 450 profetas de Baal. ¿Cuál sería entonces la diferencia entre los dos? ¿Desde un interés genuinamente ecuménico, el asunto consiste entonces en escoger a Yahveh para desechar a Baal, o aceptarlos a ambos sin importar sus tendencias y prácticas respecto de la vida y de la justicia?
Siguiendo el estudio citado más arriba, Baal con todo su poderío y autoridad siempre ha defendido los intereses de los monarcas y del sacerdocio en su expolio sistemático de los campesinos y en su sociedad clasista y esclavista. Si Yahveh va a tener los atributos de Baal, Israel se queda huérfano de su Dios esencialmente diferente que libera a los esclavos e instruye a su pueblo a vivir como hermanos y hermanas. Desde una óptica hermanética hay que tener bien claro qué clase de seguimiento es el que se requiere; si es el seguimiento del proyecto del dios del dominio absoluto, fortaleciendo los poderes de opresión sin importar si es Yahveh o Baal o si es el proyecto del dios de la justicia sin importar si se trata de Yahveh, Baal o cualquier otro Dios.
Conclusiones
- Mientras que Baal significa ser dueño de todo y dominar Yewah en sus orígenes significa “él es, el es el que será, el es el que actúa. En ese sentido su palabra se manifiesta desde lo profundo de la historia y clama desde las entrañas de los oprimidos.
- No vale la pena desechar a Baal y seguir a yahveh si Yahveh no es el Dios que continúa liberando los oprimidos de Egipto sino aquel que representa y defiende poderes hegemónicos utilizando la violencia.
- El ecumenismo consiste entonces en asumir la diversidad del pluriverso sin poderes hegemónicos.
- El verdadero ecumenismo se asume entonces desde la diferencia y no desde la similitud. El criterio de unidad no es entonces de qué dios se trata, sino si se trata de un dios que camina al lado de los oprimidos.
Notas
1. Para una amplia información sobre este tema puede consultarse en BUSS, Theo. El movimiento ecuménico en la perspectiva de la liberación”.. Quito, Hisbol/CLAI,1996; http://claiecumenismo.blogspot.com/2010/03/4-el-inicio-del-movimento-ecumenico.html
2. http://es.wikipedia.org/wiki/Ecumenismo.
3. Puede verse también http://en.wikipedia.org/wiki/Ecumene.
4. http://personal.auna.com/lorenzo.diaz/ermele/articulos/sincretismo/inicio_sincretismo.htm.
Bilbiografía
BUSS, Theo. El movimiento ecuménico en la perspectiva de la liberación”.. Quito, Hisbol/CLAI, 1996.
BYLER, Dionisio. Hasta cuándo andaréis cojeando sobre dos muletas? Seminario Evangélico Unido de Teología-seut. www. Centro seut.org, sermones y bosquejos, 6 de junio de 2007.
CAMP, Claudia. “1 and 2 Kings” en The Women’s Bible Commentary, Carol A. Newsom y Sharon H. Ringe, editoras, Londres, Westminster/John Knox Press, 1992.
DOUGLAD, D. (Director). “Baal”. En: Nuevo Diccionario Bíblico. Ediciones Certeza, Barcelona/Buenos Aires/La Paz/Quito, 1982.
ELLIGER, Karl y RUDOLPH, Wilhelm. Biblia Hebraica Stuttgartensia. Stuttgart, Deutsche Bibelgesellschaft, 1977, 1574p.
GOTTWALD, Norman K. Modelos de asentamiento israelita en Canaán. En: Las Tribus de Yahveh. Una sociología de Israel liberado 1250-1050 a.C. Seminario Teológico Presbiteriano, 1992, P. 203-240.
KYUNG Lee. “Die Königsbücher, Frauen-Bilder ohne Frauen- Wirklichkeit”, en Feministische Bibelauslegung, Christian Kaisser Gütersloher Verlagshaus, Gütersloh, 1998.
KüHLEWEIN, J. l[b. En: JENNI, Ernst. Diccionario Teológico Manual del Antiguo Testamento. Ediciones CristiandadJ, Madrid, 1978.
SCHWANTES, Milton. Josué, Jueces, 1+2 Samuel y 1+2 Reyes. En: Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana. No. 60. Quito, RECU, 2008.
TRIBLE, Phillis. “Exegesis for Storytellers and other Strangers”, en Journal of Biblical Literature, 1995.
http://claiecumenismo.blogspot.com/2010/03/4-el-inicio-del-movimento-ecumenico.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Ecumenismo.
Puede verse también: http://en.wikipedia.org/wiki/Ecumene.
http://personal.auna.com/lorenzo.diaz/ermele/articulos/sincretismo/inicio_sincretismo.htm. ELÍAS Y ELISEO MI DIOS-YAHVEH ES SALVADOR (documento claretiano).
|